Festa i Màgia
Sa Rueta 2008 "Diario de Mallorca" Per MATEU CUART
joanet | 07 Febrer, 2008 19:40
MATEU CUART. PALMA. Frente al Teatre Principal, brujas declaradas y otras camufladas como princesas se conjuraron ayer contra Sa Rueta de Palma y llamaron con insolencia al mal tiempo mientras hundían uno tras otro a los artistas que interpretaban en el karaoke. Un sherif que paseaba por las Ramblas escuchó sus cantos malvados y se acercó hasta allí, con una pistola por mano, dispuesto a poner orden a tiros y a salvar un Carnaval en el que participaron 25.000 personas, según el Ayuntamiento, aunque pareció menos concurrido que otros años.
Cerca de allí, en la Rambla, Joan Màgic & cia asombraba a los chavales con sus trucos mientras sus ayudantes se hinchaban a hinchar a globos para todos. Algunos optaron luego por dar unos saltos en los castillos hinchables, mientras que para los más coquetos, había taller de maquillaje y otro de pintura, y una pasarela en la que lucir modelito, que concentró tantos flashes que ni cuando las top exhiben trapitos por Cibeles y Gaudí.
Por allí desfilaron piratas y bucaneros, dragones, monjas, curas y monaguillos, y del mundo de la fauna surgieron perros, moscas, tigres, mariposas, gallinas y pollitos y vacas por doquier. Entre las niñas, triunfaron las princesas y las ratitas presumidas al estilo Minnie, mientras que los niños se debatieron entre los espadachines, los maderos y los grandes superhéroes, aunque por lo general ganaron los músculos de gomaespuma, libres de anabolizantes y los superpoderes que algunos reconocían no tener, mientras que a otros había que recordárselo antes de que trataran de alzar el vuelo.
Tras una visita fugaz al estrellato, las próximas caras de la moda bajaron de nuevo a la Tierra para reponer fuerzas con un buen pa amb sobrassada y un trozo de ensaimada que se repartían en la misma Rambla.
Muy cerca, por la calle Unió, un perro paseaba ajeno a las sonrisas que provocaban los dos trozos de pan que llevaba entre lomo y lomo, y el ketchup que le cubría la espalda, para darle sabor. Era la zona de juegos, donde se disputaron carreras de sacos y otros juegos de tamaño anormal, como el tenis en formato mini o el ajedrez y las damas en versión gigante, en los que se dejó ver un Fernando Alonso duplicado y encogido, buscando tal vez una alternativa, por si la vuelta a Renault no va como prevé.
La ruta seguía por la plaza Joan Carles I, en la que los Trencaclosques divertían a los más pequeños mientras repasaban con ellos las vocales o los nombres de los animales durante una Rueta pensada para los niños en la que algunos padres, puestos a pintar, cortar y pegar, se embadurnaron ellos también. Se dejaron ver familias de vacas, trogloditas, piñas, hippies y punkies reticentes a abandonar la estética que triunfó décadas atrás. Hubo también ratitas y princesas de pelo en pecho que aprovecharon que los niños no tenían aún edad para sentir bochorno para exhibirse de esa guisa.
Como en otros sitios, cruzó la zona un pasacalles acuático de peces, medusas y tiburones que se acercaron hasta el Born, tomado por las pompas de jabón y con otra pasarela en la que lucir tipito. Al fondo, los pallasos Gaby, Miki y Tolín y las Gominotas hicieron las delicias de los más pequeños. Noti, la mascota de DIARIO de MALLORCA, se dejó ver por allí, y se hizo decenas de fotos con los niños, que querían conocerlo.
El recorrido terminaba en la plaza de la Reina, donde se encontraban minibomberos, una minicirujana, minipolicías y, en general, profesionales de formato reducido a los que mejor no llamar en caso de emergencia.
También hubo fiesta en la calle Constitució, donde hubo marionetas, un taller de ximbombes, xeremies y capgrossos y una concurrida degustación de zumo de naranja; y en Jaume III, una de las calles más concurridas, donde indios, enfermeros y princesas se batían en un duelo de escalada, mientras otros se lanzaban cuesta abajo por una enorme pendiente empinada, Sherlock Holmes y un Arlequín luchaban por mantenerse sobre sus podios y otros niños probaban otras de las propuestas del área de deportes del Consell.
Ni el frío que acompañó toda la tarde ni los cantos en el karaoke pudieron con las ganas de fiesta de los niños, que no quisieron dejar pasar ninguna de las actividades que Sa Rueta de Palma puso a su disposición, y que convirtieron la tarde en un dulce somnífero para los pequeños que más de unos padres agradecerían por la noche.